domingo, 14 de enero de 2007

Mi inquilina tristeza


No nos presentó nadie pero supe que era ella nada más verla. La había imaginado tantas veces, incluso creía haberla visto antes pero me equivocaba. Llegó decidida a instalarse dentro de mi, sin aviso ni reserva de antemano.

Nunca hablamos de contratos de alquiler, tiempos de estancia o préstamos de piel ... me invadió sin más.

Jamás me ha dirigido la palabra, yo a veces le susurro muy despacito pero ella es maestra en hacer nudos en mi garganta.

He pensado en escribirle pero creo que en el traslado perdió las gafas.

A veces la noto en mi mirada pero ella sigue sin decirme nada.


2 comentarios:

Simplemente dijo...

Ella la Tristeza no te dira nada hasta que tu te decidas escucharla,a sentirla y comprenderla...

Besos de extraviada en la red..

exploradora (perdida) dijo...

Tristeza hace unos dias invitó a Miedo a instalarse con ella.