
No nos presentó nadie pero supe que era ella nada más verla. La había imaginado tantas veces, incluso creía haberla visto antes pero me equivocaba. Llegó decidida a instalarse dentro de mi, sin aviso ni reserva de antemano.
Nunca hablamos de contratos de alquiler, tiempos de estancia o préstamos de piel ... me invadió sin más.
Jamás me ha dirigido la palabra, yo a veces le susurro muy despacito pero ella es maestra en hacer nudos en mi garganta.
He pensado en escribirle pero creo que en el traslado perdió las gafas.
A veces la noto en mi mirada pero ella sigue sin decirme nada.
2 comentarios:
Ella la Tristeza no te dira nada hasta que tu te decidas escucharla,a sentirla y comprenderla...
Besos de extraviada en la red..
Tristeza hace unos dias invitó a Miedo a instalarse con ella.
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